No sólo me animé a viajar sola, sino a ser improvisada al
mismo tiempo. Un combo algo explosivo, o mas bien, implosivo!
Esos momentos es donde digo: Quiero a mi mamaaaaa!!! ¿Quién me mando a meterme en esto? Y ahí, entre el poco wifi gratis que existe en el ¿primer mundo? y el ratoneo argentino por no pagar Internet (si nosotros tenemos en todos lados!) encontré una conexión, y algunos desvelados (claro, 16 horas es complicado). Gracias tía porque siempre estás! Gracias amor por ser mi cable a tierra!
Quise a mi mamá, no la encontré. Todavía no la encontré más que por mail y quiero!!! Entre la diferencia horaria y los no teléfonos, mi celular que no funciona y el no wifi free es complicado. Pero todo llega, tarde o temprano!!
El que busca encuentra, y mejor si lo hace con paciencia y tranquilidad. Y así fue, cambie la energía, volví al hostel y me encontré con Tomás, que no estaba solo. Y fuimos a comer con todos ellos: nigerianos, francés, argentinos. Un popurrí divertido.
No estuvo tan mal al final del día!
Rápido, al otro día, previo check out y comunicación con Mari y Álvaro, fui a sacar el pasaje a Taupo, cuidad donde me encontraría con ellos, y hacer los trámites del IRD (algo así como el CUIL) y la cuenta bancaria.
Casi casi pierdo el micro…
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