martes, 29 de enero de 2013

La contracara

No todo es rutina. 
Cada tanto, la improvisación me sorprende, para dar lugar a la diversión, esos momento que marcan la diferencia, y dejan en saldo positivo el hábito.

Mañanas deportivas, respirando aire de mar, fresco y sereno.

Delfines juguetones, amigables, saltarines, nadadores. Increíbles.
Creo que uno de los deseos de pequeña era nadar con la delfina Flopi, de Mundo Marino. 

Cama elástica, aniñada, voladora, maeleable.

Viajes cortos, caminos largos, y dos patas intrigadas.

Y una hoja siempre en blanco, esperándome.

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